FASHIONABLY SAFE?

Si estás leyendo esto, te agradezco, porque ésta es una entrada que llevo escribiendo unos buenos 5 meses, me ha costado mucho terminar porque es sobre un tema del que quisiera que no existiera la necesidad de hablar, pero creo que es importante iniciar una conversación sobre ello. Me refiero a la cultura de acoso y abuso sexual. BOOM. No se imaginan lo incómodo que fue escribir esa última frase; y probablemente no se sientan más cómodos conforme sigan leyendo, pero estamos en esto juntos... bear with me.

Últimamente han salido a la luz innumerables escándalos sobre acoso y abuso sexual por parte de importantes y poderosas (mantengan esta palabra en mente) personalidades en Estados Unidos; por parte de la industria del entretenimiento cómo Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Louis C.K., Brett Ratner, Ed Westwick *miles de fans de GG lloran incontrolables*, Bill O'Reilly; en la política cómo Roy Moore y el mismo presidente Donald Trump, entre muchos otros. Esto ha traído consecuencias, pero sólo para algunos, lo que hace que me pregunte, ¿qué tan normal es este comportamiento entre personas que tienen posiciones de poder?, porque cómo se ha observado con las diferentes denuncias a los ya mencionados, muchos de los actos tuvieron lugar hace 30 ó 20 años, o simplemente seguían pasando y nadie decía nada. La complicidad le dio, por mucho tiempo, mucha fuerza a esta cultura. 

Mucha gente acusada argumenta su defensa en la adicción al sexo. No sé ustedes, pero para mí todo el tema de ser adicto al sexo se ha convertido en la excusa por excelencia. No tengo ningún tipo de credencial que me haga experta en el asunto, pero personalmente no creo en la adicción al sexo. No es como la adicción a la nicotina o el alcohol, ¿existen síntomas de abstinencia?, ¿hay cura? Yo opino que tiene que ver con PODER (recuerdan que les dije que mantuvieran el término en mente), que hay una necesidad de sentirse más que otra persona y eso los lleva a tener un comportamiento predatorio y arrebatar el poder a otros. Tal vez porque alguna vez alguien más les arrebató poder a ellos, no lo sé. De lo que si estoy 100% segura es que NUNCA es culpa de las víctimas.

Menciono esto porque otra parte de la cultura de acoso es el victim blaming. El siquiera pensar que la persona agredida tiene responsabilidad de los actos de otra persona es otorgarle inmunidad al agresor, justificar y normalizar su comportamiento. Por ejemplo, Donna Karan, diseñadora de modas establecida en la ciudad de Nueva York, declaró en defensa del mega productor Harvey Weinstein tras ser acusado por varias mujeres de violación y acoso sexual, diciendo que las víctimas fueron agredidas probablemente por vestirse de forma provocativa. O Mayim Bialik, (que sigue siendo una de mis personas favoritas), actriz en The Big Bang Theory, que menciona en un artículo que ella nunca fue acosada porque siempre ha llevado una vida "modesta". Desde entonces ambas se han disculpado por sus comentarios.



Ahora bien, siempre he dicho en el blog que la forma en que nos vestimos, lo que nos ponemos y nuestro estilo es otro outlet de comunicación. Cómo diseñadora, comunicadora visual y fan de la moda puedo entender que emitamos juicios basados en la apariencia, es condición humana. Pero quisiera que algo quedara sumamente claro, no importa cómo te vistas, no importa la cantidad de ropa que lleves puesta, no importa si una o varias personas te califiquen cómo inadecuada o inadecuado, no importa si quiera que vayas por la calle desnuda o desnudo. NADIE TIENE DERECHO DE IMPONER SU VOLUNTAD SOBRE LA TUYA. Menciono ambos géneros porque esto ya no es problema de sólo mujeres. Si la modestia, que siempre será un término relativo, fuera el factor determinante para ser o no agredido, sería lógico concluir que nadie puede ser violado en invierno, porque todo el mundo anda más cubierto. Sin embargo, éste no es el caso. Siempre es culpa del agresor, nunca de la víctima.

México por su puesto no se queda atrás. Específicamente hablando de ser mujer en nuestro país es prácticamente una hazaña. Existen tantas formas de agresión de género que muchas las llegamos a tolerar cómo parte de nuestro día a día. Es normal que una mujer piense dos veces en salir a solas a la calle, usar falda o vestido, salir a divertirse, tomar o disfrutar de su sexualidad; es cada vez más normal ver el desarrollo de múltiples apps y tecnología que faciliten localizarnos o alertar a nuestros contactos si estamos en peligro, avances increíbles y tristemente cada vez más necesarios.

De nuevo, cómo diseñadora, comunicadora visual y fan de la moda, me gusta experimentar con mi ropa y mi apariencia. Me inspiro de múltiples mujeres (hombres, as well). Juego mucho con mi ropa en mi clóset y me gusta probar varios atuendos. Sin embargo, siento muchas veces que me detengo. Porque no quisiera que nadie tomara mi look cómo una invitación. A lo mejor yo misma le otorgo más poder al asunto por limitarme y no vestirme cómo quiero. Siempre me criaron para ser una mujer segura y no tener miedo. A pesar de eso, no se imaginan (les hablo a ustedes, hombres) lo desalentador que es que te griten en la calle, el clásico piropo o el claxon a todo lo que da. Porque si me siento segura de mi pero no tanto de mis habilidades en defensa personal, I mean, ¿qué hago si las cosas se tornan físicas? ¿Quién pensaría que vestirse cómo una quiere resulte ser tan aterrador?

Una de las razones por las que me decidí a escribir la entrada, fue la frecuencia con la que tenía la misma conversación con varias mujeres. Cómo casi cada una tiene una experiencia con el acoso. Cómo muchas veces está relacionado con algo tan simple como un short o un uniforme escolar, pero que demuestra que no tienes que salir a la calle en lencería, la cultura del acoso dicta que alguien siempre te va a "sexualizar" y encontrarte provocativa. 

Con mi novio también platico mucho del asunto, me siento segura con él, me dice que puedo usar y ponerme lo que quiera porque él me protege. La meta obviamente es sentirme igual de segura, aunque no esté con él físicamente. Otra de las cosas de las que hablamos mucho, a Jon también le gusta mucho experimentar con sus looks, no se viste sin pensarlo, es todo un proceso cognitivo, lo cual se me hace de lo más cool. Pero también se detiene, hay veces en que siente que no puede usar otras cosas porque la gente no está acostumbrada y lo miran raro, a esto yo siempre le digo: yo quisiera tener tu libertad y que no tema por mi seguridad por ponerme lo que me gusta. 

Con tantas mujeres y hombres (recuerden que no es sólo problema de mujeres), denunciando y compartiendo sus testimonios, ser acosador me imagino que es cada vez más y más incómodo y difícil. Es cada vez más evidente que las víctimas no se van a quedar calladas; abren el camino y empoderan a otros para poder compartir su historia y que se haga justicia. Estamos siendo testigos de una etapa de cambios importantes, la cultura del acoso sexual y el abuso de poder se debilita de poco a poco. Aunque parece una epidemia en los medios porque casi a diario sale una historia nueva, el hecho de que se hable del tema es señal de que alguien decidió poner un alto. Ojalá pronto llegue el tiempo en donde nuestra preocupación cómo mujeres u hombres al salir a la calle sea sólo la de Jon, que nos vean raro porque no están acostumbrados a nuestro estilo. 

Si sigues leyendo esto, te agradezco de nuevo. No es el tema más digerible, pero es importante para mí y estoy segura de que para muchas mujeres también; no que no lo sea para hombres, pero es más común que las víctimas sean del sexo femenino, todo eso del "sexo débil" y demás B.S. (bullshit, mis queridos lectores). Si eres hombre puede que hayas aprendido un poco sobre cómo pueden llegar a sentirse las mujeres en tu vida y comprendas parte de lo que pasamos día a día. Que algo tan simple como vestirnos puede implicar un proceso más complicado que sólo pensar en qué está en tendencia, o qué combina con nuestra blusa nueva. Y si te sientes limitado también, que sepas que está bien que te pongas lo que quieras y lo que te gusta, muchas no contamos aún con ese privilegio.


Otra vez, gracias.




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